El candidato conservador Nicolas Sarkozy ha dado hoy otro paso en su gran objetivo: la Presidencia de Francia.
Tan solo le queda vencer a Ségolène Royal, con la que se enfrentará en la segunda vuelta el próximo 6 de mayo.
Padre de tres hijos, uno de ellos con su segunda mujer, Cecilia, el candidato afirma que ha "cambiado": "el joven enamorado de la aventura y dispuesto a sacrificarlo todo por su ambición se ha convertido en un adulto más tranquilo", indica en su libro "Juntos".
Sustituir a Chirac
A sus 52 años, el enérgico candidato de la derechista y gubernamental UMP tiene ahora la oportunidad de suceder en el Palacio del Elíseo al que durante muchos años fue su mentor, Jacques Chirac, y con el que las relaciones han terminado por ser tensas.
Una mayoría de los franceses considera que Sarkozy es competente, entiende sus preocupaciones, tiene talla de jefe de Estado y puede aportar soluciones a los problemas del país.
Pero otros temen a un hombre que en ocasiones da la imagen de "autoritario" y "excesivo", que promete una vuelta de tuerca en la lucha contra la delincuencia y la inmigración ilegal que libró como ministro de Interior desde 2002 (con un breve paréntesis en Finanzas y fuera del Gobierno) hasta el mes pasado.
En sus primeras palabras tras conocer que optará a la Presidencia de Francia el 6 de mayo, Sarkozy, dijo que quiere unir a todos sus compatriotas en el "sueño" de una "República fraternal".
Seguridad e identidad, claves en su programa
Durante la campaña Sarkozy ha prometido a sus compatriotas revalorizar el trabajo, restaurar la "autoridad y el respeto", devolver credibilidad a la acción política y responder a la "crisis de identidad" del país.
Sarkozy, que planea rebajar la edad penal y sistematizar las penas de cárcel para los reincidentes, prometió "limpiar" las barriadas conflictivas con mangueras de presión y llamó "gentuza" a jóvenes delincuentes, poco antes de que estallaran las revueltas de 2005 en esos focos de pobreza, exclusión e inmigración.
Partidario de la "inmigración escogida", quiere endurecer las condiciones del reagrupamiento familiar y adaptar los flujos de inmigrantes a las necesidades y capacidades de acogida de Francia.
Su idea de crear un Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional ha suscitado fuertes críticas, hasta en su propio bando, por sus comentarios sobre el supuesto origen genético de la pederastia o los suicidios juveniles.
Economía: a por pleno empleo
Sarkozy quiere que las horas suplementarias sean pagadas todas un 25 por ciento más, pero sin cargas sociales para las empresas ni impuestos para el trabajador.
Pleno empleo y limitar los impuestos
Convencido de que se puede alcanzar el pleno empleo en cinco años, propone un contrato de trabajo único a tiempo indefinido y sancionar a los parados que rechacen dos ofertas sucesivas.
Planea limitar los impuestos al 50% de los ingresos, eliminar los derechos de herencia del 95% de las familias, y para 2012, reducir la deuda pública hasta un 60% del Producto Interior Bruto (PIB).
Europa y el Mundo
Para salir del atasco existente sobre la Constitución europea, Sarkozy pide la rápida adopción de un tratado "simplificado", centrado en lo institucional.
En cuanto a la política exterior, Sarkozy excluye hacer "tabla rasa" respecto a la línea seguida por Chirac, pero apunta que habrá alguna modificación y propone una "Unión Mediterránea" entre las dos orillas de ese mar.

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