La participación a las cinco de la tarde era de casi del 74 por ciento, informó el Ministerio del Interior, la mayor de una primera vuelta electoral desde 1981 y alrededor de 15 puntos más que a la misma hora en las últimas presidenciales, en 2002.
Sarkozy, ex ministro del Interior, tiene una estrecha ventaja sobre Royal y los otros 10 candidatos en la mayoría de los sondeos de opinión previos al cierre de la campaña, pero aparentemente ninguno de los dos logrará la mayoría absoluta, abriendo el camino a una segunda vuelta el 6 de mayo.
La campaña estuvo dominada por llamamientos al cambio tras 12 años de gobierno del conservador Jacques Chirac, después de los cuales una de las naciones más ricas y cultas del mundo está dividida y necesita reformas económicas, creación de empleo y una dosis de fe en sí misma.
'El pueblo francés sabe la importancia de esta votación, su seriedad, y comparten el sentimiento de que estamos viviendo un día muy importante', dijo Royal a los periodistas tras depositar su voto en la región que dirige, Poitou-Charentes.
Royal, de 53 años, ha prometido volver a unir al país y construir una Francia 'más justa y fuerte', en la que todos los ciudadanos sean iguales. Sarkozy, de 52 años, ha prometido romper con el pasado, y luchar contra el crimen y la inmigración ilegal.
La gran afluencia de votantes se debe al buen tiempo y al incremento de registros antes de las elecciones, lo que reflejaba la amplia preocupación de que la apatía pudiera repetir otra conmoción como la de 2002, cuando el ultraderechista Jean-Marie Le Pen fue el segundo candidato más votado y disputó la presidencia a Chirac.
Las encuestas indican que hasta un tercio de los 44,5 millones de electores aún no estaba seguro sobre su voto, lo que da esperanzas al centrista François Bayrou y a Le Pen.
'Quiero que sea una segunda vuelta entre Sarkozy y Ségolène', dijo Laurence Rouquette, una comerciante de antigüedades de 40 años, mientras votaba en uno de los barrios más ricos de París.
'Habitualmente voto por los candidatos menores, pero esta vez voté por uno de los principales', agregó.
Sarkozy sonrió cuando acudió a votar junto a su mujer, Cecilia, en una aparición conjunta que pareció disipar las acusaciones de sus rivales de que su matrimonio estaba en peligro.
'Lo que es muy importante es que los franceses voten en grandes cantidades, en un gran momento para la democracia francesa', dijo.
La primera ronda de la votación comenzó el sábado en algunos territorios franceses de ultramar. Los primeros sondeos de opinión sobre un posible resultado se esperan al cierre de las urnas, a las 20.00 hora local.
/Por Swaha Pattanaik/

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