Guzpeña trabaja colores y formas para crear sus dimensiones. (F. GONZÁLEZ)
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En pleno auge del dadaísmo, gente como Lautréamont, citado por el superrealista Max Ernst, aportaban a la galería frases como «bello como el encuentro casual de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de operaciones».
Y máquinas había en aquellos curiosos cuadros que el dadaísta (o sea, superrealista) Marcel Duchamp construía con óleo, hilo de plomo y papel sobre cristal. Una pasión por la máquina que quizá a Duchamp le llega del casi contiguo o colindante futurismo, esencialmente germinado en Italia, pero que en Francia produce también obras, como los paisajes casi submarinos de Yves Tanguy.
El leonés Enrique Rodríguez García, Guzpeña expone hasta el 27 de mayo, en la galería Juan de Juanes, una serie de cuadros que exploran en tales universos y en otros, por ejemplo los propios. Las dimensiones se comportan de diferente manera y hay maquinaria fantástica.
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