Al sonido de música rock y el aplauso de unos 15.000 simpatizantes, Royal y Zapatero entraron juntos el jueves en el recinto donde se celebraba el acto electoral en Toulouse.
'Ségolène sabe cómo servir a Europa. Ségolène es cambio, Ségolène es futuro', dijo Zapatero a la multitud.
'Alguien como ella puede ser presidenta', agregó.
Los socialistas franceses esperan que las alabanzas de Zapatero den el impulso final a Royal de cara a la primera vuelta de las elecciones, el próximo domingo.
Ségoléne Royal llegó en abril de 2004 a la presidencia de la región de Poitou-Charentes, un mes después de que Zapatero fuera elegido inquilino de La Moncloa, y pronto fue apodada 'la Zapatera'.
El triunfo de Royal en esta región marcó el inicio de su transformación. Pasó de ser una política prácticamente desconocida a la primera mujer con posibilidades de convertirse en la presidenta de Francia.
'Me gusta Zapatera, el símbolo de la victoria', dijo Royal en su reciente libro 'Maintenant' (Ahora).
Doce candidatos se presentan en la consulta del domingo, pero sólo los dos primeros pasarán a la segunda ronda el 6 de mayo. Las recientes encuestas sitúan a Royal por detrás del conservador Nicolas Sarkozy, pero por delante del centrista François Bayrou, que se ha acercado en las últimas semanas.
Para contraatacar a sus dos principales rivales, Royal ha jugado la carta de sus credenciales de izquierdas, atacando las grandes comisiones de los bancos y los salarios de los ejecutivos, visitando a los trabajadores en huelga y a las cajeras de supermercado con salarios bajos.
El jueves, Royal prometió construir una Francia 'más justa y fuerte' en la que todos los ciudadanos sean iguales.
'Una Francia que no discrimine a una persona que busca trabajo porque no tenga el correcto color de piel, nombre o dirección. Lucharemos contra esto', dijo a sus simpatizantes, que ondeaban globos y banderas y llevaban fotos de la candidata.
'Es la mejor candidata', dijo el pensionista Henri Blaquieres, de 69 años, que llevaba dos pegatinas púrpuras de 'Ségolène' en los pantalones.
Los socialistas han olvidado los traumáticos recuerdos de las anteriores elecciones presidenciales, en 2002, cuando el ultraderechista Jean Marie Le Pen dejó fuera de la segunda vuelta al candidato socialista.
Muchos socialistas atribuyeron la derrota al hecho de que una serie de candidatos de izquierda dividieron su voto y Royal ha instado al 'voto útil' en esta ocasión.
Zapatero sumó su voz, diciendo: 'No debéis esperar a la segunda vuelta, la izquierda no está hecha para esperar. Está hecha para ganar lo más rápido posible'.
/Por Kerstin Gehmlich/

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