Raquel Fernández era la taquillera de la estación de Alcalá de Henares en la mañana del 11 de marzo de 2004. "Mi horario era de 6 de la mañana a 2 de la tarde", recuerda.
En esa mañana, en torno a las 7 de la mañana, una persona "con la boca tapada con una bufanda tipo braga y un gorro en la cabeza (...), sólo se le veían los ojos y parte de la nariz" acudió a la taquilla.
Hicimos hasta comentarios graciosos sobre esto
No obstante, la taquillera sí percibió que tenía la piel morena. "No le entendíamos, pero a pesar de eso seguía con la boca tapada (...), estuvo más tiempo de lo normal haciendo preguntas, y no sabía muy bien a donde quería ir", asegura la taquillera, quien no recuerda "un acento extranjero".
Tras el desalojo, tras la amenaza de la furgoneta y tras la declaración de Luis Garrudo —portero de una finca cercana—, la taquillera comenzó a atar cabos: "Hicimos hasta comentarios graciosos sobre esto, no era algo normal", matiza.

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