Ante la decena de mandatarios que asistió a la conferencia de dos días, Chávez propuso desarrollar un tratado energético sudamericano como eje de la integración, en el que se plantea combinar el uso del petróleo y el gas - de los que Venezuela posee inmensas reservas - con la energía alternativas y el ahorro energético.
'Nosotros asumimos esto (las grandes reservas) con criterio suramericanista y queremos darle prioridad al suministro seguro y a largo plazo para los planes de cada país y para la integración y el desarrollo social y económico', dijo en la apertura oficial de la cumbre, que se celebra en la ciudad de Porlamar, en la turística isla de Margarita.
'Hay que recordar la estrategia de seguridad de los Estados Unidos (...) que deben asegurarse las fuentes de energía en el mundo, aún utilizando la fuerza militar', agregó al denunciar presiones de Washington sobre su Gobierno por los grandes recursos naturales de Venezuela.
Entre los presidentes que asistieron a la cumbre, además del anfitrión, estuvieron el argentino Néstor Kirchner, el boliviano Evo Morales, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el colombiano Álvaro Uribe, el ecuatoriano Rafael Correa, la chilena Michelle Bachelet y el paraguayo Nicanor Duarte.
ETANOL VS GAS
Los mandatarios firmaron el acta de creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), como llamaron al nuevo esfuerzo integrador de la región que tendrá su sede en Quito, y el tratado energético, que Chávez describió como la piedra fundamental para el desarrollo energético de la región.
Sobre el espinoso tema del etanol, que ha generado roces entre Brasil y Venezuela, las delegaciones negociaron para acordar en la declaración final el 'expresar su reconocimiento al potencial de los biocombustibles para diversificar la matriz energética suramericana'.
Además, 'señalar la importancia de asegurar la compatibilidad entre la producción de todas las fuentes de energía, la producción agrícola, la preservación del medio ambiente, la promoción y defensa de condiciones sociales y laborales dignas'.
Una fuente de una delegación oficial había revelado previamente a Reuters que la misión brasileña presionó para cambiar el documento e incluir una mención positiva al etanol, mientras que los venezolanos querían matizarla con el tema de los alimentos.
Pese a que Caracas y Brasilia han fomentado una imagen de fraternidad, los argumentos de ambos son opuestos. Mientras Chávez afirma que el etanol aumentará el hambre en el mundo y perjudicará a los pobres porque incrementa el precio de los alimentos, Lula lo ve como una oportunidad de futuro que su país no va a dejar pasar.
Bajo el lema 'Por la Unión del Sur', los presidentes buscan dar una imagen de unidad pese a patentes fricciones que amenazan el proyecto integracionista que promueve Chávez.
Algunos conflictos no son coyunturales, sino de importancia estratégica nacional o histórica cuya solución parece lejana, como el contencioso territorial entre Bolivia y Chile y por el que rompieron relaciones diplomáticas hace casi tres décadas.
/Por Enrique Andrés Pretel/.*.

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