Tobey Maguire y Kirsten Dunst –que interpretan a Peter Parker (Spiderman) y Mary Jane Watson– empezaron el paseíllo de honor dedicando risas y autógrafos. Él, estilizado y con un traje azul de Versace. Ella, risueña y congelada, lució un vestido rosa palo de Christian Lacroix (cambió de modelo por el mal tiempo). Tras la proyección del filme, llegó la fiesta. Fue en la planta 52 del Mori Tower de Tokio.
Los actores, a excepción de la veterana Rosemary Harris, que aguantó hasta tarde, se retiraron pronto. Muchos, como James Franco, decían estar afectados por el jet lag. El que sí disfrutó fue el director, Sam Raimi, que, parlanchín, no dejó de bailar hasta altas horas de la madrugada.

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