El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, líder de la mayor economía del subcontinente que se ha acercado a la postura de Washington sobre las virtudes del etanol, asestó un golpe a Chávez, rechazando la postura crítica de su aliado venezolano sobre sus planes sobre este biocombustible.
Chávez, quien gobierna el país con las mayores reservas petrolíferas del Hemisferio y ha ganado influencia política mediante exportaciones subvencionadas de crudo a países aliados, denunció el proyecto estadounidense de promover la producción del etanol en los países en desarrollo como una forma de incrementar la pobreza al elevar el precio de los alimentos.
Lula, quien sostiene que hay suficiente tierra cultivable para alimentos y biocombustibles en Sudamérica, acompañó el lunes al presidente venezolano en la visita a una planta petroquímica brasileño-venezolana antes de asistir a la cumbre, que se celebra hasta el martes en la turística isla Margarita.
En público, ambos líderes compartieron abrazos, sonrisas y pronósticos futbolísticos, pero también dijeron que quieren discutir sobre el etanol a puerta cerrada.
'Espero que tengamos la oportunidad de discutir este asunto (en la cumbre)', dijo Lula.
Pese a esa muestra de unidad con su cercano aliado, el mandatario brasileño defenderá su postura.
'Tenemos un gran territorio, no sólo en Brasil, sino en todos los países de Sudamérica y África, que puede fácilmente producir semillas oleaginosas para biodiésel, caña de azúcar, para el etanol y la comida al mismo tiempo', dijo Lula en su programa semanal de radio antes de llegar a Venezuela.
Venezuela, quinto mayor abastecedor externo de crudo del mercado estadounidense, ha instado a los líderes latinoamericanos a rechazar el etanol y a confiar en sus grandes reservas petroleras, mientras cooperan para tratar de desarrollar políticas que reduzcan el consumo energético.
Colaboradores de Lula han dicho que el biocombustible, que se puede producir con maíz, yuca o caña de azúcar, es una 'obsesión' para el presidente brasileño; mientras que el líder cubano Fidel Castro, mentor ideológico de Chávez, lo califica como una alternativa 'genocida'.
El asesor político del presidente de Brasil restó importancia a las divergencias sobre el etanol e instó a los países latinoamericanos a combinar el uso de combustibles fósiles con biocombustibles para maximizar el desarrollo económico. Chávez, un duro crítico de la política exterior y comercial de Washington, quiere que la conferencia de líderes sudamericanos se centre en la integración del Sur como contrapeso a Estados Unidos, y espera lograr el apoyo de cercanos aliados como Bolivia y Ecuador.
'Progresivamente, el Imperio norteamericano (...) terminará siendo un tigre de papel y nosotros verdaderos tigres de acero, los pueblos de América Latina', dijo el mandatario en la víspera de la cumbre.
/Por Brian Ellsworth/.*.

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