Blair ganó un tercer mandato consecutivo sin precedentes para su partido de centro-izquierda, pero la confianza de los votantes que quedó dañada por Irak redujo su mayoría más de la mitad.
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El debate político británico estaba dominado el lunes por una pregunta: ¿Cuándo renunciará?
'La historia completa del gobierno va a ser 'cuándo se va'', dijo la parlamentaria laborista Clare Short, una espina frecuente en el partido de Blair que dimitió del gabinete por el tema de Irak.
'Hay un peligro real de que el gobierno parezca dividido, no se renueve, perdamos escaños en las elecciones locales y así sucesivamente, y nos volvamos más débiles y más débiles', dijo a la radio de la BBC.
Blair anunció el año pasado que se presentaría a un tercer mandato de cuatro a cinco años, pero que no sería candidato otra vez, una iniciativa con la que se arriesga a que se le considere una persona incapaz, según algunos analistas. Su mayoría parlamentaria cayó en la votación del jueves a 67 desde 161.
Las previsiones de un plazo para su despedida van desde meses hasta dos años, y el poderoso ministro de Finanzas Gordon Brown se presenta como visible heredero laborista.
Mientras Blair se preparaba para anunciar los nombramientos de algunos ministros para completar la reestructura de su gobierno, los medios de comunicación estaban repletos de especulaciones.
Una encuesta en el Daily Telegraph indicó que el 46 por ciento de los votantes querían que Blair estuviera fuera para estas fechas el año próximo.
OBSTÁCULOS
Algunos críticos quieren que Blair se vaya en septiembre, cuando los laboristas celebren su conferencia anual. Otros dicen que debería dimitir más o menos para la conferencia de septiembre de 2006, lo que le permitiría renunciar airosamente cuando Gran Bretaña complete su presidencia del Grupo de los Ocho países más ricos y la Unión Europea este año.
Pero Blair no muestra signos de querer dimitir.
Muchos expertos políticos ven el referéndum británico sobre la constitución de la UE, planeado para 2006, como el momento de la verdad.
Suponiendo que Francia apruebe el tratado el 29 de mayo y que la votación en Reino Unido salga adelante, Blair se enfrentará a una tarea difícil para convencer a los escépticos británicos para que respalden el proyecto.
Una derrota podría obligarlo a salir del gobierno.
A corto plazo, Blair debe enfrentarse a su partido el miércoles en una reunión a puerta cerrada antes de presentar sus candidatos ante el parlamento el 17 de mayo.
En términos históricos, la mayoría laborista es suficiente para gobernar. Pero la existencia de un núcleo duro de entre 30 y 40 rebeldes podría dañar realmente los votos cruciales de Blair.
/Por Katherine Baldwin/

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