En Bagdad, un suicida hizo estallar los explosivos que llevaba en su vehículo ante un puesto de control en el puente de Jadriyah, en el sur de la capital, matando a diez personas y quemando varios coches en el segundo mayor atentado contra un puente en la capital en los últimos tres días.
En la volátil Basora, en el sur, las tropas británicas mataron el viernes a ocho hombres armados que colocaban minas en una zona en la que murieron cuatro soldados británicos y su intérprete este mes.
Las imágenes de televisión en Kerbala mostraron a un hombre perturbado llevando el cadáver carbonizado de un niño pequeño, mientras que los testigos dijeron que la explosión hizo volar por los aires restos humanos.
'De repente escuché una horrible explosión. Nunca hubiera esperado que Kerbala registrara una explosión de este tipo porque es una ciudad segura', dijo Ali Musaui, de 30 años, propietario de una tienda a 50 metros del lugar de la explosión.
Poco después, la policía iraquí disparó al aire para dispersar a la multitud que culpaba a las autoridades locales de no proporcionar seguridad.
Una fuente policial dijo que la cifra de muertos en Kerbala era de 65, pero Jaled al Rubaie, director de medios del hospital Al Huseini, indicó que 41 habían muerto y 128 resultado heridos, muchos de ellos mujeres y niños.
El atentado tuvo lugar cerca de un concurrido mercado y a unos 200 metros de uno de los lugares santos más importantes para los chiíes, el santuario del imán Husein, donde está enterrado el nieto del profeta Mahoma.
Los incidentes del sábado se producen un día después de que los líderes del dividido Irak pidieran unidad en una reunión bajo grandes medidas de seguridad en una sesión parlamentaria especial para condenar el atentado suicida que vivió el edificio el jueves.
Un grupo respaldado por Al Qaeda se atribuyó la responsabilidad de este ataque, el peor hasta ahora en la zona más segura de Bagdad, en el que murió un parlamentario y dos docenas de personas resultaron heridas.
El Plan Bagdad, que dura ya dos meses, es el último intento para atajar una guerra civil en toda regla entre chiíes y suníes. Hasta ahora ha logrado reducir el número de asesinatos, pero los mandos estadounidenses e iraquíes encuentran más difícil detener a los suicidas.
/Por Sami al-Jumaili/

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