Un centenar de personas se concentró ayer a las 20 horas en la calle Emilio Baró para recordar la muerte de Txano, el perro que se electrocutó hace 15 días al pisar una trampilla de luz.
Otro de los objetivos de la manifestación fue exigir al Ayuntamiento que «cumpla con sus responsabilidades». En este sentido, Laura, la propietaria del animal, pedirá una indemnización no sólo por su perro, sino también por daños morales. Los vecinos que tienen mascotas acudieron con ellas al acto.
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