Los casos de Robbie Williams y Britney Spears han sido los últimos en salir a la luz. El primero, de 33 años, ingresó en un centro médico de EE UU a principios de febrero. La causa, adicción a los antidepresivos. Por si fuera poco, el bajón existencial de Williams coincidió con otro bajón, el de las ventas de su último disco, Rudebox.
Spears metió bastante más ruido. Aquella adorable jovencita que sacudió el planeta con su Baby One More Time ha sufrido una salvaje transformación. Su nombre se ha alejado de la música y ahora se asocia a escándalos, divorcios, sexo y desmadres. Sus fotos con la cabeza rapada al ingresar en una clínica a finales de febrero provocaron escalofríos.
Hay artistas que llegan a tales extremos que levantan sospechas: ¿vidas al límite o reclamo publicitario? Es el caso del incorregible Pete Doherty, que pasa por rehabilitación como quien va al supermercado. El último en acudir a rehabilitación es ya un veterano, Eddie Van Halen. ¿Quién será el próximo?

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