«No necesariamente», señaló ayer Wendy Repovich, fisióloga de la universidad Eastern Washington, durante la reunión del Colegio Americano de Medicina Deportiva, que se celebra estos días en Dallas. Repovich aprovechó su intervención para desmitificar varios dichos nutricionales.
Huevo y colesterol: Aunque la yema del huevo tiene la mayor concentración de colesterol de todos los alimentos, cuando se consume moderadamente no aporta el colesterol suficiente como para poner en riesgo la salud. «No existen estudios que demuestren que uno o dos huevos al día modifican los niveles de colesterol», señaló Repovich.
Los hidratos de carbono: Otro mito popular señala que para no engordar hay que evitar en nuestra dieta los hidratos de carabono. «Comerlos con moderación no conduce directamente al aumento de kilogramos en el cuerpo», explicó esta especialista.
Dos litros de agua al día: Los seres humanos necesitan reemplazar la pérdida de líquidos que se produce por la respiración, la orina y la sudoración, pero eso no suma necesariamente dos litros de agua.
«Mucha gente cree que hay que beber ocho vasos de agua diarios, aunque la mayoría no se da cuenta de que también obtiene líquidos de otras fuentes alimentarias».
Y demasiado líquido puede ser peligroso, porque puede provocar un desequilibrio del sodio en el cuerpo, lo que se llama hiponatremia.
Suplementos vitamínicos: También es un mito, señaló Repovich, que necesitamos suplementos vitamínicos, aunque la especialista admitió que los consume todas las mañanas.
«Las personas que comen correctamente: frutas, verduras, granos integrales, cantidades moderadas de distintos productos lácteos descremados y la cantidad adecuada de calorías, es muy probable que no necesiten esos suplementos».
Aunque Repovich reconoció que la mayoría de la población no se alimenta como es debido, «por lo que una simple multivitamina sería muy buena».
Más agua, pero menos fruta
Los hábitos alimenticios de los españoles han cambiado mucho en los últimos 20 años, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Ahora tomamos menos pasta, hortalizas y frutas frescas, pan, patatas y leche que en 1986. Sin embargo, hemos aumentado el consumo de refrescos (67 litros por habitante y año frente a los 42 litros de 1986), platos preparados (11,3 kilos frente a 2,9) y derivados lácteos (39 kilos frente a 21). Ahora también bebemos mucha más agua (70 litros frente a 19).

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