A medida que la ayuda humanitaria comienza a llegar lentamente a las provincias occidentales del archipiélago, las más dañadas por el terremoto y posterior tsunami del lunes, el Consejo para el Desarrollo Internacional de Australia dijo que las primeras informaciones de los equipos de ayuda desplazados a esta empobrecida región son alarmantes.
'Es muy devastador, y las cosas tienen muy mala pinta. Para empezar ya había unas infraestructuras deficientes, y la gente ya dependía mucho de la ayuda', declaró a Reuters la coordinadora para el Pacífico del consejo, Neva Wendt.
La delegación australiana de Caritas dijo que las infecciones podrían extenderse rápidamente entre los heridos y que el agua supone otro problema inmediato.
'Estamos en los trópicos, y las infecciones se extenderán con rapidez. Estamos preocupados por nuestro suministro de antibióticos para algunos de los heridos, y de las vacunas contra la malaria para la gente que está durmiendo al aire libre', dijo en la radio australiana la portavoz de Caritas Liz Stone.
'Muchos tanques de agua están dañados, y también tenemos un problema con los suministros de comida. Los jardines se han inundado, así que hay un problema con la comida fresca'.
Stone dijo que las tiendas también se vieron alcanzadas por la ola gigante, y que se han destruido las reservas de comida.
El terremoto tuvo su epicentro a unos 350 km al noroeste de la capital, Honiara, y provocó una alerta de tsunami en todo el Pacífico.
DIFÍCIL SITUACIÓN PREVIA
Wendt, cuya organización ayuda a coordinar a las ONG en el Pacífico Sur, dijo que a pesar de que las construcciones de las Salomón son de madera y bambú, no podrán recuperarse fácilmente en comunidades pobres que dependen mucho de la pesca.
'No son edificios de cemento derrumbándose, pero eso no significa que no haya un problema', explicó. 'Simplemente se convierte en otro elemento de estrés y preocupación en una situación ya de por sí tensa'.
La mayoría de los habitantes del archipiélago viven de una agricultura de subsistencia; menos del 25 por ciento tiene un empleo remunerado. Las exportaciones son la madera, el pescado, el cacao y la copra.
Los disturbios civiles y la mala gestión económica de gobiernos sucesivos entre 1998 y 2001 llevaron a que la ayuda internacional cayese un 70 por ciento, de 75 a 28 millones de dólares.
Se espera que el Consejo Nacional de Desastres complete un plan de ayuda el mismo martes para asignar las prioridades, mientras sigue habiendo réplicas del seísmo.
Los equipos de emergencia del Gobierno y de la Cruz Roja están llevando tiendas de campaña y suministros a las zonas afectadas. Australia ha ofrecido dos millones de dólares australianos en ayuda, mientras que Nueva Zelanda ha ofrecido 500.000 dólares neocelandeses y ha enviado un avión lleno de suministros, incluyendo potabilizadoras de agua, mantas, comida y linternas.
/Por Rob Taylor/


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