Marisa Luna ha perdido la cuenta de las resoluciones del Instituto de la Vivienda (el Ivima, dependiente de la Comunidad) que ha recurrido en los últimos cuatro años.
Lo suyo se convirtió, desde febrero de 2003, en una batalla legal contra una expropiación forzosa para rehabilitar el barrio que dejó a su familia sin la panadería que tenían en el barrio de La Ventilla, en Tetuán.
Donde antes estaban su locales se levantan ahora pisos privados en la avenida de Asturias.
Periplo judicial
Tras una dura pelea en la que el periplo judicial fue constante, un juez consideró en una sentencia de noviembre de 2005 que su familia tenía derecho al realojo.
La batalla, entonces, parecía por fin ganada. Trece meses después, en enero, el Ivima otorgó el local a José Antonio. Después de tanta lucha, la familia estaría dando botes si no fuera porque el recinto que les ofrecen en venta es, según Marisa, más pequeño, con hipoteca y a nombre de terceros.
Y la indemnización prometida, 44.000 euros, tampoco llega. Marisa anuncia un nuevo recurso. Su guerra no termina.
"Es posible que haya un error"
"Es posible que se hayan equivocado al mirar su nuevo local en el registro de la propiedad", contestaban ayer desde el Ivima, extrañados de que el recinto que ofrecen en venta a esta familia aparezca a nombre de terceros.
"De ser así, lo entregaremos sin carga hipotecaria", aseguran.
El Ivima afirma que el local es más grande: tiene 53 m2, frente a los 34 del anterior.




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