Los sin techo que duermen en las calles del casco antiguo han aumentado de forma considerable en los últimos meses, lo que ha alarmado a vecinos y comerciantes de la zona. Para los empresarios, la gente sin recursos que duerme en los soportales o en el interior de los cajeros automáticos empaña la imagen de Santiago. El Ayuntamiento se ha hecho eco de las quejas y, con la colaboración de asociaciones benéficas, intenta facilitar a los indigentes lugares donde dormir, aunque su capacidad se ha visto superada.
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