Estas primeras cámaras (se prevé una segunda fase de otras 52) se han instalado en sitios estratégicos, por donde pasean la mayoría de los turistas que sufren pequeños hurtos. Desde ahora este tipo de delincuencia, y los actos vandálicos que afectan a comercios y mobiliario urbano, estarán perseguidos las 24 horas gracias a un circuito cerrado de televisión cuya implantación ha llevado 38 días y cinco años de trámites previos, incluidas varias negativas del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), con sede en Granada.
52 en una segunda fase
El sistema tiene detractores: creen que vulnera el derecho a la intimidad; pero aportará «seguridad y tranquilidad», dijo ayer el alcalde, Francisco de la Torre. El Consistorio ha pagado 270.000 euros para ponerlo en marcha. Lo probará cuatro meses y volverá a pedir autorización para instalar 52 cámaras más en el centro y en el Parque.
Los ejemplos de Madrid y Lleida
Muchas ciudades tienen cámaras en la vía pública, aunque la mayoría está en la entrada de edificios públicos o plazas. De sistemas integrados de vigilancia hay pocos ejemplos: el museo de escultura al aire libre en el paseo de la Castellana de Madrid y la Plaza Mayor, donde se han puesto 26 cámaras. En Lleida, la videovigilancia ha logrado reducir la delincuencia un 70%.
Grabaciones
Se guardan un mes
Las imágenes se guardarán un mes, por si pueden servir como prueba de delitos o faltas. Si no se necesitan, hay que destruirlas, como prevé el reglamento estatal de videovigilancia, que no permite enfocar viviendas.
Centro de control
En la merced
Lo que captan las cámaras lo siguen las 24 h dos policías nacionales en la comisaría de la plaza de La Merced. Desde allí pueden orientar la lente hacia donde quieran, hacer barridos o programarlas para que se vean los comercios.
Capacidad de la lente
Pueden girar 3600
Las cámaras, que son motorizadas, pueden girar 3600 de izquierda a derecha en menos de cuatro segundos. Al grabar, captan un ángulo muy amplio, de 1350, mientras que el zoom permite 220 aumentos.
Los comerciantes temen que los hurtos se muden a las calles desatendidas
Los comerciantes y hosteleros del centro histórico llevaban 13 años pidiendo la videovigilancia al Ayuntamiento, recuerda su actual presidente, Rafael Prado. «Estamos encantados de que ya esté funcionando», asegura Prado, que no asistió al paseo que el alcalde y una comitiva realizaron ayer.
Confían en que se disuada a «mangantes y graffiteros», a quienes considera principal punto negro de los comerciantes. Prado cree que 17 son pocas y teme que la delincuencia se desplace hacia calles desatendidas.
La videovigilancia ha cosechado enemigos entre colectivos vecinales e IU: temen que rompa el derecho a la intimidad. El catedrático de Derecho Constitucional de la UMA, Ángel Rodríguez, reconoce que la videovigilancia restringe ese derecho; por eso se exige que la justifiquen, esté controlada y los ciudadanos sean advertidos de que los graban.




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