Las autoridades egipcias informaron el martes de la convocatoria de un referéndum para el 26 de marzo sobre 34 enmiendas a la Constitución calificadas de reformas por el presidente del país, Hosni Mubarak, pero consideradas por la oposición como intentos de reforzar su control sobre el poder.
Las enmiendas incluyen una cláusula antiterrorista que parece confirmar amplios poderes policiales de arresto y vigilancia.
Los Hermanos dijeron que no quieren dar legitimidad a la consulta convocada para la semana que viene, que dijo estará amañada por el Gobierno, haciéndose eco de las acusaciones realizadas por grupos laicos y de izquierda, que también han decidido dar la espalda a la votación.
'Todos los referendos están amañados, y en estas enmiendas la opinión de las fuerzas políticas y nacionalistas o de los partidos de la oposición no se han respetado', declaró a Reuters el alto cargo de los Hermanos Esam el Erian.
'Están siendo dictadas por un único partido', indicó, en referencia al gobernante Partido Democrático Nacional de Mubarak.
En cambio, el Gobierno asegura que todas las consultas electorales son justas.
Unos 1.000 estudiantes universitarios partidarios de los Hermanos Musulmanes - una formación que actúa abiertamente, aunque está prohibida - se manifestaron en la Universidad de El Cairo llevando un ataúd con la bandera de Egipto, simulando un funeral.
'Las enmiendas constitucionales suponen la muerte de Egipto', decía una pancarta negra próxima al ataúd.
ACABAR CON ESPERANZAS
Varios analistas han indicado que el escaso tiempo transcurrido entre la aprobación ayer en el Parlamento y la realización del referéndum muestra que las autoridades quieren evitar que la oposición se movilice contra las enmiendas.
'Este es un golpe contra la Constitución, y una de las características de cualquier golpe es que se hace rápidamente', dijo Diaa Rashwan, experto en grupos islamistas.
Los Hermanos Musulmanes resultarán los más perjudicados por los cambios, que prohibirán la actividad política basada en la religión y parecen aplastar sus esperanzas de ser reconocidos como un partido político.
Los analistas creen que las autoridades quieren evitar que esta formación - que en las elecciones de 2005 obtuvo 88 de los 454 escaños del Parlamento presentándose como independientes - obtenga más ganancias electorales que podrían convertirle en una seria amenaza al poder de Mubarak.
Estados Unidos hizo una crítica benigna de los cambios, que han sido muy censurados por las organizaciones internacionales de derechos humanos. Washington es aliado de Egipto y quiere que le ayude a avanzar en el proceso de paz y a acabar con la violencia en Irak.
/Por Alaa Shine/

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