Tras la baja del testigo Mustapha el Haddar, citado por haber trabajado en la finca de Morata de Tajuña donde se prepararon las bombas de los trenes y en paradero desconocido, ha declarado Rakesh Kumar, uno de los encargados de la empresa —de nacionalidad india—.
Kumar —regentaba tres bazares en marzo de 2004— distribuía tarjetas de teléfonos móviles y, presuntamente, Jamal Zougam se las compraba para su posterior venta en el locutorio de Lavapiés.
Según el testigo, el 3 de marzo le solicitaron varios teléfonos Mitsubishi Trium. "Me pidió por la mañana seis teléfonos 110 de Mitsubishi, pero no los tenía (...), se llevó liberados dos por la mañana y tres por la noche", recuerda Kumar.
Búlgaros
Según el testigo, las personas que le compraron los teléfonos —de los que apuntó los IMEI— dijeron que eran búlgaros, aunque nunca había escuchado hablar en árabe.
"¿Ha escuchado hablar en búlgaro?¿y en vasco?", ha preguntado
la defensa de Rafá Zouhier. "No, nunca", ha respondido el testigo.
Posteriormente, el comprador regresó para comprar relojes y una cinta de vídeo. "Eran Panasonic o TDK", asegura.
Según el testigo, antes del día 4 "no le había visto nunca".
Kumar afirma que el comprador le dijo que quería tantos teléfonos para repartirlos "por su empresa de construcción (...), no quisieron factura".
Dientes separados
"Tenía los dientes de delante separados y poco pelo".
Así describe Kumar al comprador de los teléfonos. "Ya se lo dije a la policía", matiza.

El grupo de Bankia admite pérdidas de 3.318 millones en 2011
Nueva cacerolada en Sol
Mueren 19 personas tras un incendio en Catar
El Atlético de Madrid ficha al 'Cebolla' Rodríguez
'Trainspotting' y un disco de Iron Maiden, lo mejor durante el reinado de Isabel II
18 años de cárcel para el asesino de su hermana en Alfaz del Pi
El Gobierno no pedirá cobrar a la Iglesia el IBI
La Fiscalía pide absolver a Krahe por 'cocinar' a Cristo



¡Sé el primero en hacerlo!