El testigo protegido trabajaba en unidad de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional la mañana del 11 de marzo de 2004.
El agente acudió a la estación de Atocha, donde se encontró con una situación "dantesca", según ha descrito con la voz algo entrecortada.
"Olía mucho a humo, a sangre quemada, había olor a pelo quemado, gente sin partes del cuerpo", ha descrito el testigo el horror la que asistió esa mañana.
Tras auxiliar a las víctimas, su superior lo mandó a la estación del Pozo, donde encontró una de las mochilas que luego explosionó al intentar ser desactivada.
"Al entrar al andén vimos dos mochilas, una de ellas pequeña, y otra que estaba entreabierta. Por la boca por la mochila se veía una bolsa azul con un teléfono y unos cables que salía", ha declarado el testigo.
El testigo ha narrado como intentó ponerse en contacto con su superior y con la sala de coordinación: "Una vez que acordonamos la zona (...) por el equipo era casi imposible conectar. Tuve que usar mi móvil para llamar a mi jefe."




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