El que probablemente dejó al resto a la altura del betún fue el del colegio Doctor López Rosat, que superaba los ocho metros de alto por seis de diámetro. Su directora, Mercedes Cerver, cuenta que a los alumnos, padres y profesores les llevó dos meses hacerla, y usaron material reciclado.
Las dimensiones de la falla, dedicada a la protección de los animales domésticos y en extinción, obligaron a cuatro bomberos a estar presentes para controlar el fuego.
Mientras, la banda municipal de Patraix amenizó la tarde a los cientos de vecinos y padres que no se quisieron perder la fiesta, en el patio.
En el colegio público Luis Braile, en Marxalenes, los más pequeños explotaron más de 3.000 globos a modo de particular mascletà, que previamente habían hinchado sus padres.
La escuela infantil Patufet también planta hoy una falla con mensaje. Este año, va contra la amenaza de quedarse sin árboles en el parque Manuel Granero. Su vida será efímera, ya que la plantan a las 9 y la queman a las 11.




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