Las excavaciones que se están realizando a 50 metros del lugar que los musulmanes conocen como Al Haram al Sharif y los judíos como el Monte del Templo, han provocado una oleada de protestas en todo el mundo musulmán.
La Organización de la ONU para la Ciencia, la Cultura y la Educación (UNESCO, por sus siglas en inglés), que tiene su sede en París, envió expertos a la zona en febrero.
'Al tiempo que se reconoce que las obras arqueológicas que se están realizando se están llevando a cabo de un modo profesional, la misión expresó su preocupación por la falta de un plan de trabajo claro que establezca los límites de la actividad, lo que crea la posibilidad de que se hicieran excavaciones extensas e innecesarias', dijo el informe, según responsables con acceso a las conclusiones.
El texto de la UNESCO pide a Israel que suspenda el proyecto y que elabore un nuevo plan de trabajo tras consultar con las autoridades jordanas y el Waqf, el organismo que supervisa los lugares sagrados para los musulmanes en Jerusalén.
Los arqueólogos israelíes comenzaron las excavaciones el 7 de febrero para recuperar unos objetos antes de la construcción prevista de una rampa que llevará hacia la Puerta de Mughrabi, en el recinto donde estuvieron los dos templos judíos recogidos en la Biblia.
'Se debería pedir inmediatamente al Gobierno de Israel que pare inmediatamente las excavaciones arqueológicas, dado que las excavaciones que se han realizado se consideraron suficientes para el propósito de estudiar las condiciones estructurales de la rampa', indicó el informe, según los responsables.
Si se llevan a cabo, deberían hacerse bajo supervisión internacional.
'TOTALMENTE BENIGNOS'
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Mark Regev declaró que el documento 'muestra claramente que los trabajos de restauración israelíes son totalmente benignos'.
Regev dijo que las autoridades israelíes han comenzado un proceso para 'volver a colaborar con todas las partes relevantes, en un esfuerzo por evitar las preocupaciones', pero no llegó a decir que se suspenderán los trabajos.
Israel sostiene que las mezquitas de la Cúpula de la Roca y la de Al Aqsa que están en la plaza, situada junto al Muro de las Lamentaciones, no resultarán dañadas.
Las excavaciones han provocado violentas protestas en la zona este de Jerusalén, de mayoría árabe, en la que se encuentra la Ciudad Vieja que acoge el recinto.
Israel se anexionó esta zona en la guerra de los Seis Días en 1967, una decisión no reconocida por la comunidad internacional, aunque considera toda Jerusalén como su 'capital eterna e indivisible'. Mientras, los palestinos quieren que Jerusalén Este sea la capital de su Estado.
/Por Adam Entous/

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