Una abuela australiana ha decidido saltar en paracaídas desde un avión por una buena causa.
Hilda Pearson tiene 89 años, pero ni la edad ni sus achaques le han impedido tirarse desde más de 3.000 metros de altura.
Con su familia como testigo, Hilda cumplió su sueño. Saltó del avión sin que le pesaran los años.
Pero su causa no se acaba aquí. Sus próximos objetivos son un viaje en globo, otro en helicóptero y aprender a nadar.

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