La rivalidad ideológica se incrementó con la visita de Bush a Brasil para encontrarse con el ala moderada de la izquierda latinoamericana y Chávez respondió con un viaje a Argentina, donde dijo que el líder estadounidense merece una 'medalla de oro por hipocresía'.
Bush intenta hacer superar el sentimiento de abandono por parte de EEUU que hay en América Latina, donde la oposición a la guerra en Irak también ha perjudicado la imagen de su Gobierno.
Esto ha dado a Chávez la oportunidad de acometer contra de lo que califica de 'imperialismo' estadounidense.
Unos 200 manifestantes brasileños, en su mayoría estudiantes, quemaron una imagen del mandatario estadounidense y cantaron un lema que decía 'Bush, jefe del terrorismo, no te queremos en América Latina' cerca del hotel donde estaba alojado.
Las tropas y la policía impidieron que los manifestantes se acercaran más al lugar.
Durante la primera parte de una gira por cinco naciones, Bush se reunió con el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, un aliado de izquierda que Washington considera como un potencial contrapeso para Chávez. Ambos dirigentes anunciaron un plan de desarrollo de combustible de etanol para el continente.
La ofensiva diplomática de Bush en torno al etanol y sus compromisos de una mayor ayuda son vistos como un intento por contrarrestar el uso de Chávez de las riquezas de Venezuela, provenientes del petróleo.
Chávez intenta cortejar a una nueva generación de líderes izquierdistas latinoamericanos, en su lucha para llevar adelante una revolución socialista.
Para burlarse de Bush, el mandatario venezolano el viernes planea liderar un mítin con miles de partidarios en un estadio de Buenos Aires, un evento que coincidirá con la llegada del líder estadounidense a la vecina Uruguay.
'(Bush) Es un símbolo de la dominación y nosotros somos un grito de rebelión en contra de la dominación (...) Está tratando de engañar a nuestro pueblo para dividirnos', declaró Chávez a los periodistas antes de entrevistarse con su socio izquierdista, el presidente argentino Néstor Kirchner.
El Gobierno de Estados Unidos ha restado importancia a los frecuentes insultos de Chávez, quien en noviembre pasado dijo durante un discurso ante Naciones Unidas que Bush era el diablo.
A su vez, la Casa Blanca ha cuestionado el compromiso de Chávez con la democracia y critica sus planes de nacionalización.
/Por Matt Spetalnick/.*.


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