«No vi el modus operandi de ETA en ningún momento», aseveró. Fueron las matrículas del vehículo las que le hicieron descartar rápidamente a ETA. No obstante, el policía aclaró que, aunque la furgoneta no se correspondiera con la forma de actuar de ETA, no se descartó esa pista en un principio.
Después le tocó el turno a Cartagena, confidente policial y durante algún tiempo imán de la mezquita de Villaverde. Cartagena aseguró que existían vínculos entre la célula islamista liderada por El Tunecino (uno de los suicidas de Leganés) y ETA, subrayando que informó de ello a la Policía, «aunque me prohibieron que hablara de esta conexión bajo amenazas de expulsarme del país».
También declaró que un día vio en una cafetería VIPS de Madrid a El Tunecimo hablando con agentes de la Unidad Central de Información.
Buscaban mártires
El Cartagena empezó a informar a la Policía en 2001, tras el 11-S, y lo dejó en 2003, después de advertir que El Tunecino buscaba mártires. «Me pidieron que dejara de vigilarle», señaló.

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