Un buen resultado para los principales partidos de ambas comunidades podría fortalecer las perspectivas de un pacto de gobierno entre los protestantes, que quieren que la provincia permanezca en Reino Unido, y los católicos, que prefieren la unión con la República de Irlanda.
Este acuerdo dejaría de lado a los más radicales de ambas comunidades que se oponen a tal acuerdo y los moderados cuyo intento de gobierno compartido fracasó hace cinco años.
Cuando se habían decidido 33 de los 108 escaños, 15 fueron para el Partido Democrático Unionista (DUP, por sus siglas en inglés) dirigido por el veterano y radical predicador Ian Paisley, el mayor partido protestante.
Catorce fueron para el Sinn Fein, el partido católico aliado con el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que durante tres décadas luchó contra el gobierno británico en la provincia.
Otros partidos ganaron cuatro escaños.
'Confío en que pronto, tengamos un gobierno en este país, que está comprometido, encadenado y atado a la democracia', dijo a los periodistas Paisley, que conservó su escaño.
Aunque Paisley no ha dicho que esté preparado para conversar con el Sinn Fein, ha dejado la puerta abierta, desalentando a algunos ex seguidores que le acusan de traición.
'No hablaré con el Sinn Fein hasta que repudien su terrorismo. Dejemos que juren renunciar a la violencia, que pasen página', dijo Paisley.
El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, también ganó su escaño en West Belfast con comodidad.
'El pueblo ha hablado y ha dicho 'continuad con ello' y eso es lo que Ian Paisley tiene que hacer', dijo.
AMENAZA BRITÁNICA
Reino Unido ha amenazado con reimponer el mandato directo de Londres por un periodo indefinido - con colaboración desde Dublín - si el 26 de marzo no hay acuerdo.
Varios intentos por transferir el poder a Belfast han fracasado repetidamente desde la firma de los Acuerdos de Paz del Viernes Santo de 1998 que pusieron fin a 30 años de conflicto en los que murieron 3.600 personas.
La última Asamblea de Stormont, elegida en 2003, no ha ejercido sus funciones ni un solo día.
Un acuerdo convendría al primer ministro británico, Tony Blair, que desea un arreglo político antes de tener que dejar el poder este año, y a su homólogo irlandés, Bertie Ahern, que convocará elecciones parlamentarias en 2007. Ambos llevan casi una década trabajando para obtener una solución en Irlanda del Norte y deben reunirse el viernes en Bruselas.
Se espera que los resultados no varíen mucho respecto a los de los comicios al Parlamento británico de 2005, en los que el DUP obtuvo un 34 por ciento y el Sinn Fein un 24 por ciento.
/Por Paul Hoskins/

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