En una entrevista con un periódico, Blair también insinuó que la mayor parte del malestar público por la guerra en Irak se centra en él y que éste se desvanecería una vez que él se vaya. Se espera que el primer ministro entregue su puesto en julio al encargado de la cartera de Finanzas, Gordon Brown.
Blair ganó sus terceras elecciones consecutivas con el partido Laborista en el 2005, pero la molestia por su decisión de apoyar la guerra en Irak, liderada por Estados Unidos, ayudó a socavar su mayoría parlamentaria.
'Irak fue un factor entonces. En un sentido, cuando me vaya, eso se irá conmigo', dijo el primer ministro al periódico The Observer, refiriéndose a los comicios del 2005.
Preguntado por las insinuaciones de que su sucesor tendría que convocar elecciones anticipadas para validar su mandato, Blair señaló que esperaba que hubiese un 'tiempo significativo' antes de las próximas elecciones generales.
La mayoría de los analistas políticos esperan que los próximos comicios se realicen en el 2009.
Originalmente, Blair había dicho que quería completar su tercer mandato, pero el malestar público por la guerra en Irak, el desencanto con los esfuerzos de su gobierno por mejorar los servicios públicos y una serie de escándalos administrativos fomentaron divisiones entre los laboristas.
Eso llevó al primer ministro a decir que dejaría el cargo antes de septiembre de este año, aunque aún no ha fijado una fecha.
Blair reconoció que el anuncio anticipado de su marcha ha provocado problemas en su partido.
A algunos parlamentarios les preocupa que Brown sea designado sin una competencia real y temen que carezca del carisma para vencer al líder del partido Conservador, David Cameron, en las próximas elecciones.
'Realmente el año pasado no era mi deseo tener una situación donde se creara toda esta incertidumbre', dijo Blair al periódico.
'No ha sido fácil, pero estoy bastante seguro de que no habría sido más sencillo si no lo hubiese dicho', agregó.
Blair comentó que escoger un nuevo líder, mientras siguen en el poder, sería una 'prueba de madurez' para los laboristas.
El primer ministro no descartó la posibilidad de que los conservadores ganen las elecciones, pero instó a su partido a no tener miedo.
El partido Conservador supera a los laboristas en los sondeos de opinión y Cameron tiene mucho más apoyo que Brown como posible primer ministro. *.

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