La Fiscalía de Girona decidió llevar al juzgado la denuncia de una mujer contra el propietario de un restaurante de Girona por supuestamente obligarla a abortar si quería renovar el contrato.
La chica, que trabaja en la cocina del restaurante, dejó el trabajo y tuvo la criatura.
La decisión llegó después de tomar declaración a la víctima, los responsables de la empresa y los testimonios relacionados con el caso.
Delito por coacciones
El fiscal cree que hay pruebas suficientes para que la denuncia salga adelante y llegue a juicio con la acusación de un delito por coacciones.
La UGT, el sindicato que hizo público este caso, trasladó hace unas semanas al fiscal Josep Maria Casadevall toda la documentación que recogió desde finales del año pasado cuando la mujer se presentó en el sindicato para denunciar la situación.

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