Sólo una semana antes de decidirse este movimiento, que pone en serio peligro la OPA de E.ON sobre la primera eléctrica española, se reunieron en Ibiza el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, con el primer ministro italiano, Romano Prodi.
Además, la irrupción de Enel, donde el Estado italiano tiene un 32 por ciento, se produjo unas horas después de que el ministro español de Industria, Joan Clos, dijera que veía más probable una 'solución española' en la operación.
El mercado se resiste a creer en coincidencias.
'No creemos que el consejero delegado de Enel, Fulvio Conti, vaya a hacer esta aparición de última hora si no tiene claro el camino para hacerse con el control de Endesa', dijo ING en una nota a sus clientes, para añadir que 'es algo que parece relacionado con la reciente reunión de los Gobiernos español e italiano'.
Sin embargo, el PSOE considera que es sólo una coincidencia.
'El ministro de Industria demuestra que tiene muy buena intuición, porque información no tenía ninguna', dijo el miércoles José Blanco, secretario general de Organización del Partido Socialista.
El principal partido de la oposición, en cambio, considera que el Gobierno suscribió un acuerdo con Prodi y ahora ha llegado a una solución que pasaría porque Enel se haga con el control de la primera eléctrica española.
'La acción arbitraria del Gobierno podría perjudicar a millones de (pequeños) accionistas de Endesa que tienen sus ahorros invertidos (...). Por razones políticas que no entendemos, quiere dar el control de un sector estratégico a un Gobierno extranjero', dijo Miguel Arias Cañete, responsable de economía en el Partido Popular.
¿CONTRAPARTIDAS?
Esta teoría de la conspiración puede enredarse aún más.
La operación Endesa/Enel podría formar parte de un acuerdo más amplio entre España e Italia que, además del ámbito tecnológico, englobara al sector de las infraestructuras con la fusión entre Abertis y Autostrade, bloqueada por el Ejecutivo italiano.
Además, entra en escena el sector de las telecomunicaciones, por la posibilidad de que Telefónica tome una participación en Telecom Italia (a través del holding Olimpia), un movimiento que sería bien recibido por los analistas si cuenta con el beneplácito político.
En el pasado, otras compañías, como el caso de BBVA en su compra frustrada de Banca Nazionale del Lavoro, han fracasado por la oposición política.
Los analistas han especulado con la posibilidad de que por el efecto dominó, después de que Enel entre en Endesa, Telefónica tendría vía libre para hacer lo propio en Telecom Italia.
Desde el primer capítulo de este culebrón, en septiembre de 2005 con el anuncio de una OPA sobre Endesa por parte de Gas Natural, el proceso ha estado salpicado de aspectos políticos con las acusaciones de que el partido gobernante se había aliado con sus socios catalanes para promover la OPA de la gasista.
Más adelante, con la aparición de E.ON, la acusación fue de dejarle en bandeja a una compañía extranjera el control de la eléctrica española, ante lo cual el Gobierno modificó la legislación y dio poderes a la Comisión Nacional de Energía para autorizar la entrada del grupo alemán en Endesa.
/Por Joe Ortiz/




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