En el aspecto político además, muchos de los diplomáticos europeos creen que los líderes del bloque preferirían continuar con la ratificación para tratar de desdramatizar una derrota en el referéndum francés, a pesar incluso de que el tratado sólo puede entrar en vigor si los 25 miembros de la UE lo ratifican.
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'No habría una renegociación del tratado constitucional si un país dijera 'no'. Tendremos que seguir con el proceso de ratificación', dijo la semana pasada el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, cuyo país preside este semestre la UE. La Comisión Europea ha adoptado la misma línea.
Pero si los votantes holandeses también rechazaran el tratado en un referéndum tres días después, la realidad política podría doblegar los compromisos legales y la ratificación podría suspenderse o abandonarse.
Cuando adoptaron el tratado, diseñado para mejorar el proceso de toma de decisiones en el bloque de 25 o más miembros, los líderes de la UE se comprometieron a someter el documento a la ratificación nacional antes de finales de octubre de 2006.
También anticiparon el riesgo de que alguno - se esperaba más del euroescéptico Reino Unido en vez de Francia, uno de los miembros fundadores del tratado - pudiera rechazar el tratado.
Un anexo del tratado declaraba: 'Si dos años después de la firma del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa, cuatro quintos de los estados miembros lo han ratificado y uno o más estados miembros se han topado con dificultades en el proceso de la ratificación, la materia será referida al Consejo Europeo'.
Ya que las encuestas de opinión sugieren que una gran mayoría de los británicos se oponen a la Constitución, el primer ministro británico, Tony Blair, dio a entender el mes pasado que podría no convocar el referéndum en 2006 si Francia lo rechazaba.
'No puedes votar sobre nada', dijo.
Blair pareció suavizar su postura la semana pasada al decir: 'Si lo que sucede es que Francia dice 'no' y entonces el resto de Europa fuera a romper la Constitución y decir que nos olvidamos de ella, no celebraríamos un referéndum sobre nada. Pero si hay una Constitución, hay una votación'.
Los líderes franceses han dejado claro que quieren que el proceso de ratificación continúe incluso aunque sus propios votantes desaprueben el texto. La última encuesta de opinión francesa muestra que el 'sí' gana terreno, con lo que la votación está en el filo de la navaja.
Luxemburgo, Dinamarca, la República Checa, Polonia, Portugal e Irlanda también prevén celebrar referéndum.
/Por Paul Taylor/

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