A las dos semanas, los ratones discapacitados pudieron desenvolverse igual que el resto en pruebas de aprendizaje, y la mejora duró hasta dos meses después de que finalizara el tratamiento.
Sin embargo, como asegura la publicación, existe un inconveniente: la medicación, que tiene casi 100 años de antigüedad y que se utilizó en el pasado para tratar desórdenes psiquiátricos y demencia senil, fue retirada del mercado por las autoridades estadounidenses hace 25 años después de que se descubriera que provocaba ataques de apoplejía en algunos pacientes.
El neurobiólogo de la Universidad de Stanford, Craig Garner, responsable del experimento aseguró que los análisis clínicos del PTZ podrían comenzar en uno o dos años, y que su evaluación podría demorarse entre 5 y 10 años.

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