El Barcelona volvió a disfrutar del fútbol. Hacía tiempo que no se veía a un equipo tan inspirado. Mucho tuvieron que ver en ello los dos jugadores más importantes del equipo: Ronaldinho y Eto'o.
Samuel Eto'o tuvo un regreso triunfal, el soñado.
Intervino en los tres goles del Barcelona. Marcó un gol y asistió a Xavi en su gol. No se puede pedir más.
El suyo es un regreso que además puede cambiar la Liga: volvió a jugar el camerunés y el Barcelona recuperó su mejor versión.
Eto'o y el Barcelona se conjuraron para dejar los problemas en el vestuario y golear a un tímido Athletic de Bilbao.
Funcionó la conexión con Ronaldinho (¿Se habrán acabado definitivamente los malos rollos?), otro que tenía un reto pendiente: demostrar que no está gordo y que áun le quedan muchas tardes de gloria en sus botas.
La verdad es que todo el equipo rayó a gran altura. Los jugadores barcelonistas salieron muy enchufados al partido: heridos en su orgullo, quisieron reivindicarse.
Pero había dos jugadores para el que ayer era una ocasión para reafirmarse: Ronaldinho y Eto'o.
La motivación de Ronaldinho
El brasileño, muy dolido por las informaciones sobre su presunto sobrepeso, jugó los mejores minutos de la temporada.
Quiso demostrar al mundo que sigue siendo el mejor: estuvo muy activo, rápido, incisivo, genial en muchas jugadas. Más enchufado que nunca.
Estuvo a punto de marcar un gol de bandera. El estadio se hubiera caído si lo marca, pero el balón se estrelló en el larguero.
Sin embargo, fue Eto'o quien se llevó los mayores halagos tras su triunfal regreso.
El presidente azulgrana, Joan Laporta, dijo: "Que haya vuelto a marcar tras su lesión es una alegría para todos los culés, entre los que me incluyó".
Eto'o jugó 65 minutos y cuando, muy cansado tras un gran esfuerzo, fue sustituido, el Camp Nou le tributó una ovación de más de 30 segundos, de esas que se pueden considerar históricas. Se la mereció.
Con Eto'o el Barcelona gana profundidad, como dice Joan Laporta. Gana también gol y carácter, algo que el equipo ha echado a faltar en las últimas semanas.
Con Eto'o el Barça gana profundidad, gol y carácter
El domingo todos los problemas quedaron atrás. Ya casi nadie se acuerda de sus polémicas declaraciones de hace dos semanas.
Todo parece olvidado, como confesó el propio Eto'o a la cadena SER: "Este partido me ha servido para casi olvidar mi lesión. Aún tengo algún dolor en la rodilla, pero es algo normal".
Ahora el Barcelona tiene tres retos mayúsculos por delante en los que la participación de Eto'o y Ronaldinho será decisiva: superar en la Copa al Zaragoza, visitar al Sevilla el próximo sábado y viajar a Liverpool para remontar la eliminatoria de los octavos de final de la Liga de Campeones.
Si el Barça logra sus objetivos, pocos podrán pararle este año. Si falla, se volverá a hablar de crisis. Así de simple es el mundo del fútbol.

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