Rescatado del barro por expertos del centro de investigaciones Arkeolan, el anónimo hueso se ha convertido ahora en una de las piezas estrella del nuevo Museo de la Romanización del Golfo de Vizcaya de Irún donde, según explicó su directora, Mertxe Urteaga, puede ser contemplado junto a otros miles de semillas también magníficamente conservadas en los sedimentos de Oiasso.
Cultivos para consumo humano
Esta abundancia de restos vegetales, muy difíciles de encontrar en otras excavaciones arqueológicas, ha permitido a los especialistas constatar por primera vez en la península la existencia de cultivos de árboles frutales para consumo humano (arboricultura), como reveló la investigadora del CSIC Leonor Peña-Chocarro.
Sin embargo, los sedimentos del puerto romano de Irún han mantenido hasta nuestros días infinidad de bellotas, nueces, piñones, avellanas y huesos de cerezas, ciruelas e incluso frutas tan "exóticas" para aquellos tiempos, como el "melocotón estrella" del Museo Oiasso.
Peña-Chocarro explicó que, además de este hueso, en Irún hay otros vestigios de gran interés como las pipas de uvas más antiguas halladas en el País Vasco, restos de higos e incluso un grano de trigo, que junto a algunos huesos de aceitunas, documentan la existencia de comercio a larga distancia, porque se trata (estas últimas) de especies que no se dan de forma silvestre en Euskadi.

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