A sus 22 años, Enrique pretende seguir la tradición bélica de su familia y, tal vez de paso, dotar su imagen con una pátina de heroísmo. Además, en abril del año pasado, recién licenciado en Sandhurst, ya pidió acudir. Incluso amenazó con devolver su uniforme si no se le permitía combatir.
No quiere hacer el vago
«De ninguna manera voy a pasar por Sandhurst para después quedarme en casa haciendo el vago mientras mis compañeros están luchando por su país», dijo.
Ya entonces, fuentes del Ministerio de Defensa afirmaron que su presencia podría poner en peligro la vida de sus colegas, al convertirlo en un blanco privilegiado. Ahora, el joven, antaño conocido como Harry Petas, el mismo joven que se vistió de nazi en una fiesta de disfraces, que siguió un tratamiento de desintoxicación y a quien los fotógrafos inmortalizaron metiéndole mano a una amiguita, se marcha a Irak, dispuesto a dar su vida por la patria.

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