Bajo el lema ¡Yo también quiero una VPO!, las chirigotas, formadas por niños, jóvenes y no tan jóvenes, se lanzaron a crear rimas con humor carnavalesco y lengua viperina. Eso sí, las VPO y el hijo del alcalde fueron los motivos inspiradores de tanto derroche de versos. «Mi dinero, mi dinero se lo llevan los banqueros», decían unos, «por ser más listo que otros, le ha tocado una vivienda, gracias a papá y mamá, que son quien le recomiendan», cantaban los otros.
Músicas variopintas
La música de villancicos, canciones de moda, el soniquete de los cánticos de campamento o la melodía de los Lunnis, todo valió, hasta el «mamá yo quiero», que en esta ocasión no pretendía bailar, sino una casita de protección oficial.

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