La carga, 6.000 toneladas de fertilizantes muy utilizado en labores agrícolas, sufrió un proceso de descomposición, que no un incendio, que produjo un tipo de gases que no son peligrosos en espacios abiertos y que en caso contrario pueden producir irritabilidad o escozor, explicó la delegación de Gobierno en Galicia.
Esta mercancía no está clasificada como peligrosa por los organismos internacionales y normalmente no supone riesgo de contaminación.
El 'Ostedijk' advirtió al control de tráfico marítimo de Fisterra a las 02:30 de la madrugada del sábado de la descomposición de la carga, que estaba afectando a la cámara de máquinas. En ese momento, se encontraba a unas 50 millas náuticas al oeste de Coruña.
Salvamento Marítimo desplazó a dos remolcadores, que lo mantuvieron a una distancia segura de la ciudad gallega mientras un equipo de evaluación técnica se desplazó al buque para evaluar la situación.
La inspección, asistida por la asesoría de expertos químicos, comprobó que la incidencia originada por el proceso de descomposición no impedía continuar el viaje, ya que conseguía ventilar suficientemente la sala de máquinas, indicó la Xunta.
El capitán solicitó autorización para proseguir su ruta, y al estimar que tenían controlada la situación y que no había peligro para la tripulación ni para la navegación se le permitió reanudar el trayecto hacia Valencia, destino final de la carga.
Las autoridades activaron el Centro de Cooperación Operativa de Emergencias (CECOP), que siguió los hechos durante todo el día. Además se activó la red de control de calidad del aire, pero no se detectaron valores superiores a los habituales en las estaciones costeras de mediación.
La alarma hizo recordar la catástrofe del 'Prestige', un petrolero que se hundió el 19 de noviembre de 2002 con 77.000 toneladas de combustible tras sufrir un accidente frente a las costas de Finisterre.
El viejo buque monocasco que viajaba de Letonia a Gibraltar fue arrastrado mar adentro, dejando por el camino un reguero de combustible que durante meses tiñó de negro las costas del Cantábrico, principalmente las gallegas, y cuyos daños en el medio ambiente aún se desconocen completamente.
Otro vertido ha afectado a las costas españolas más recientemente. El buque 'Sierra Nava' permanece encallado desde el 28 de enero en la localidad gaditana de Algeciras y aún prosiguen las tareas de limpieza, que ya han retirado casi 3.000 toneladas de fuel mezclado con arena y piedras.
/Por Teresa Larraz/

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