Los ataques, excepcionalmente poderosos, duraron al menos 12 horas, pero pasaron en gran parte inadvertidos por la mayoría de usuarios.
Mientras tanto, informáticos de todo el mundo comenzaron a trabajar para chacer frente a los enormes volúmenes de datos que amenazaban con saturar algunos de los canales más vitales de Internet.
Los ataques iban dirigidos contra UltraDNS, la empresa que controla los servidores que manejan el tráfico de los sitios '.org', 'uk' y '.info' entre otros.
El Departamento de Seguridad de EE.UU. confirmó que estaba al corriente del problema pero aseguró que no existía ningún peligro inminente.
El motivo del ataque no está claro, aunque parece que no se trata de una extorsión sino más bien de una "gamberrada" para lucirse o simplemente molestar.
Aunque los crackers trataron de ocultar su base de operaciones, se detectó un gran flujo de datos desde Corea del Sur.
A pesar de su brutalidad, este ataque tuvo menores consecuencias que los ataques contra los 13 mismos servidores en octubre de 2002.




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