Si en 2004 fue Janet Jackson la que sufrió una avalancha de críticas por enseñar un pecho al término de su actuación (uno de los eventos más buscados de la historia de Internet), esta vez son los bloggers y algunos comentaristas estadounidenses los que consideran que la actuación de Prince fue excesivamente fálica.
La explicación hay que buscarla en el solo de guitarra de Purple Rain, en el que se proyectaba su sombra y el mástil de la guitarra sobre una sábana gigantesca.
Muchos se ha apresurado a buscarle tres pies al gato y a hacer todo tipo de cábalas y chistes sobre la inconsciente muestra de virilidad del genio de Minneapolis.




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