El Gobierno mauritano se ha negado a permitir el derecho de desembarco del buque que se averió en aguas internacionales, pero España asegura que el país de la costa oeste de África debe cumplir con la ley internacional y rescatar a los 'sin papeles', ya que tiene el puerto más cercano.
'Como náufragos deben estar desembarcados en Mauritania y repatriados de Mauritania', declaró un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. 'Estamos intentando encontrar una solución dentro de la ley'.
Los paquistaníes son el último de una serie de grupos que han quedado desamparados al dirigirse a Europa, mientras que los diferentes países se pelean por ver quién debería acogerles.
El domingo, un remolque de Salvamento Marítimo llevó a la embarcación a su actual posición, cerca del puerto pesquero de Nuadibú, en el norte de Mauritania, después de que se rompiera el motor.
Pero Mauritania sostiene que no es responsable de los ilegales, que se cree salieron de Guinea, a cientos de millas al sur, con el objetivo de llegar a las Canarias. De momento no tienen emergencias médicas o humanitarias y reciben agua y alimentos del remolcador español, según Exteriores.
El embajador español en este país podría haber logrado un 'principio de acuerdo' que podría concretarse en 'unos días' para permitir su desembarco, indicaron medios.
España estima que hay unos 200 inmigrantes a bordo del barco, llamado el Marine 1, y que eran principalmente paquistaníes.
Sin embargo, la Cruz Roja mauritana situó la cifra en 400. Señaló que muchos de los pasajeros eran de la región india de Cachemira y que no había ni mujeres ni niños entre ellos.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores español los datos sobre número y nacionalidad de los inmigrantes varían debido a que nadie a subido a bordo del barco.
El buque hospital 'Esperanza del Mar' partió ayer de las costas canarias para ofrecerles ayuda humanitaria. Se espera su llegada para el miércoles de madrugada.
Unos 31.000 inmigrantes ilegales, la mayoría subsaharianos, llegaron en cayucos a Canarias durante el año pasado, seis veces más que el año anterior, al huir de la pobreza en sus países. Según las autoridades españolas, unos 6.000 murieron en el trayecto en naufragios o por hambre.
Esta es una de las principales preocupaciones de los españoles, según las encuestas, y el Gobierno ha intentado reforzar los acuerdos diplomáticos y económicos con los países del oeste de África para que frenen el flujo.
Además España y la UE han reforzado las patrullas marítimas en aguas canarias y africanas.
/Por Andrew Hay/

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