El sorprendente fallo contra Chung Mong-koo - se esperaba que el ejecutivo fuera condenado a una pena de prisión suspendida, en la cual no se ingresa en prisión si no se comete otro delito durante el tiempo de la condena - provocó primero una caída de las acciones de Hyundai de más del tres por ciento, ante los temores de los inversores por un vacío de poder, pero luego repuntaron.
Chung, de 68 años y ataviado con un traje gris oscuro, pareció turbado por la condena y abandonó rápidamente el abarrotado recinto del tribunal, donde se encontraba su hijo, Chung Eui-sun, presidente de Kia Motors.
El ejecutivo, que apelará la sentencia, fue arrestado en abril de 2006 por acusaciones de que Hyundai y sus compañías afiliadas tenían fondos destinados al pago de favores políticos.
/Por Cheon Jong-woo/.*.

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