El atentado, que el primer ministro chiíta Nuri al Maliki adjudicó a los seguidores de Sadam Husein y a otros activistas suníes, destrozó puestos y las ventanas de los negocios. Tres coches bomba estallaron en el mismo mercado en diciembre, dejando 51 muertos.
'Fue una escena terrible. Varios negocios y casas quedaron devastadas', dijo un vecino, Yasem, de 42 años.
El atentado se produjo mientras las tropas estadounidenses e iraquíes preparan una ofensiva que es considerada el último intento de controlar el sectario derramamiento de sangre.
Maliki prometió lanzar en enero un operativo en la capital para aplastar a los insurgentes que desafían los esfuerzos de su Gobierno por controlar la seguridad, pero este aún no comenzó.
Un informe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos dijo el viernes que la escalada de violencia entre la minoría suní y la mayoría chií, actualmente en el poder, permitía calificar el conflicto en Irak de guerra civil.
'Todos los iraquíes fueron golpeados con el crimen de hoy', dijo Maliki en un comunicado.
'Los sadamistas y los takfirists (activistas suníes) cometieron otro crimen', agregó.
Un destacado responsable del Ministerio del Interior, el general Yihad al Yaberi, dijo a la televisión estatal que el camión estaba cargado con una tonelada de explosivos.
Las víctimas colapsaron los hospitales de la capital. En el Ibn al Nafis, del centro de Karrada, se vivieron escenas caóticas, con pasillos llenos de heridos en carritos y parientes y amigos implorando ayuda.
Los trabajadores de emergencia sacaban los cuerpos de los escombros y los amontonaban en camiones en Sadriya, informó un periodista de Reuters en el lugar del atentado.
La explosión, que dejó un gran hueco en la calle, se produjo horas después de que el principal clérigo chií del país, el gran ayatolá Ali al Sistani, pidió de nuevo a los iraquíes que rechacen la violencia.
'La nación islámica está atravesando momentos difíciles y se enfrenta a tremendos desafíos que amenazan su futuro', dijo en su nueva fatua, o edicto religioso.
'Todo el mundo conoce la necesidad de permanecer unidos y rechazar la tensión sectaria para evitar azuzar las diferencias sectarias,' añadió.
/Por Musab Al Khairalla/.*.

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