El juicio por el suicidio de Jokin C. L., el menor de 14 años que se suicidó en septiembre en Hondarribia (Guipúzcoa) por el acoso escolar al que presuntamente fue sometido, quedó visto ayer para sentencia. Finalmente testificó la madre del joven, que excusó con un justificante psiquiátrico su presencia en la primera jornada, celebrada el lunes.
Declaró que la víspera de que su hijo se quitara la vida observó que tenía «hematomas». Entonces Jokin le dijo que tres de los ocho imputados lo habían agredido, y le confirmó la identidad de los otros cinco.
En la segunda y última jornada del juicio también prestó declaración una menor, quien aseguró que, unos
días antes de que Jokin se suicidara, uno de los imputados le escribió un correo electrónico en el que reconocía «lo que estaba pasando». También admitía que «él mismo era uno de los agresores», y citaba los nombres de otros imputados, según la testigo.
«Libertad vigilada»
Por último, una psicóloga presentó el informe psicosocial de los ocho imputados, en el que se recomienda que las condenas sean de «libertad vigilada», en contra de lo que pide la familia de Jokin.
El acoso al joven habría comenzado hace algo más de un año antes de su muerte, cuando se hizo sus necesidades encima por una diarrea, lo que le acarreó el apodo de «cagón». Se agravó después de que lo vieran en un campamento fumando porros con otros alumnos. La organización informó por carta a los padres, pero sólo los de Jokin la recibieron. A diferencia del resto, él no la interceptó y fue tachado de chivato.
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