La visita de Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, a Turquía, ha despertado cierto interés en los medios del país, no por lo que dijo, o dejó de decir, sino por los agujeros de sus calcetines por los que asomaban sin recato los dedos gordos de los pies cuando acudió a una mezquita y tuvo que descalzarse de forma obligatoria.
Los agujeros por los que asomaban los dedos gordos de sus pies fueron captados en ese momento por el canal de televisión NTV, que ha repetido hoy una y otra vez las imágenes de los dedos gordos de los pies del presidente del BM, que atrajeron a un enjambre de fotógrafos.
Algunos de los reporteros gráficos se arrojaron incluso al suelo para tomar las instantáneas de las extremidades de un ejecutivo que no parece preocupado por dejar que se vean los "tomates" de sus calcetines.

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