Lo fundamental, que haga reír a la gente. Yo contaré las anécdotas que he vivido a lo largo de mi vida como carnavalero. Será la actuación más difícil de toda mi vida.
¿Por qué los suyos le apodan El Comisario?
No tiene nada que ver con el carnaval. Antes repartía bombonas de butano e iba a ensayar con la ropa y con la riñonera y un amigo, de broma, me dijo un día que era el comisario de las bombonas y se me ha quedado.
¿Tiene arraigo esta fiesta en la ciudad de Córdoba?
Yo llevo desde el año 68 haciendo carnaval y me da igual que aquí se practique más o menos. La gente aquí es un poco apática para esto de los carnavales, pero tenemos nuestro público.
¿Qué es lo mejor de los carnavales?
Estar en la calle, reírse, estar en los bares y ver la reacción de la gente. Hay muchas anécdotas y detalles que hacen muy bonita esta afición.
¿Y lo peor?
Que a esto se le echan muchas horas y se abandonan otras cosas.
¿Está nervioso?
Tengo un pellisquillo en el estómago, pero cuando me suba al escenario, se me cambiará el cuerpo.

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