El Ejército libanés levantó un toque de queda en Beirut, pero las escuelas y universidades permanecieron cerradas durante un día después que la violencia entre suníes y chiíes dejó cuatro muertos y unos 200 heridos. El grupo Futuro Suní dijo que la cuarta víctima era uno de sus activistas.
Imágenes de hombres armados en tejados y luchas callejeras reavivaron recuerdos de la guerra civil del Líbano, entre 1975 y 1990, que comenzó como un conflicto entre cristianos y musulmanes y absorbió a palestinos, sirios e israelíes.
Alrededor de 150.000 personas murieron en el conflicto que dejó gran parte del país en ruinas.
'Exhortamos a todas las figuras religiosas, cristianas y musulmanas, y a todas las personas sensibles en Líbano a asumir sus responsabilidades antes de que sea demasiado tarde', sostuvo el jeque Mohamed Yazbik ante los asistentes a uno de los funerales.
'Esta sangre pura y valiosa fue derramada en nombre de la unidad y dejará su marca', agregó.
Cientos de personas participaron del funeral del estudiante de Hezbolá tiroteado durante enfrentamientos entre partidarios leales al Gobierno y seguidores de la oposición, Hezbolá, y sus aliados chiíes en una universidad de Beirut.
En el funeral de otro activista en el barrio bajo Ouzai, en Beirut, los asistentes dispararon salvas de armas automáticas mientras el cuerpo era llevado a su casa por última vez.
Desde los balcones, unas mujeres arrojaron arroz a la procesión mientras resonaban los disparos de las armas.
'Muerte a Siniora, muerte a Jumblatt', cantaba la procesión en referencia al primer ministro, Fuad Siniora, y a uno de sus principales respaldos, el líder druso Walid Jumblatt.
'Los muchachos quieren responder. Pero el partido no y nosotros seguimos al partido', dijo Ibrahim Nasrah, de 21 años. 'Si nos atacan, entonces por supuesto que habrá una reacción', agregó.
LEVANTAN EL TOQUE QUEDA
El tráfico comenzó a regresar a las calles de los distritos suníes después de que el Ejército levantó el toque de queda a las 06.00 hora local (04:00 GMT).
Es el primer toque de queda nocturno en Beirut desde la guerra civil de 1975 a 1990.
'Está muy mal. Esto va a ser como Irak', murmulló un vendedor de vegetales de una zona mixta de la capital.
'¡Maldito sea quienquiera que la haya despertado!' señalaba el titular del periódico As-Safir, refiriéndose a la violencia sectaria.
El embajador de Estados Unidos en Beirut, cuyo país apoya al primer ministro Fuad Siniora frente a Hezbolá y sus aliados chiíes y cristianos, dijo que la situación se había vuelto 'muy peligrosa' y que Siria nuevamente estaba envuelta.
El jefe de Hezbolá, Sayed Hasan Nasrala, emitió un edicto religioso, o fatua, llamando a sus partidarios a las calles. El líder suní Saad al-Hariri instó a sus partidarios a mostrar moderación.
'Llamo a todos a volver a la voz de la razón', declaró Siniora, hablando desde París. El primer ministro asistía a la conferencia de ayuda que busca apuntalar la economía del Líbano y reparar los daños de la guerra del año pasado entre Israel y las guerrillas de Hezbolá.
/Por Nadim Ladki/.*.

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