Enfrentándose a congresistas escépticos y uno de los niveles más bajos de aprobación en sus seis años en el cargo, Bush dijo que la mejor oportunidad para tener éxito es enviar a 21.500 soldados estadounidenses más a Irak.
'En este día, en este momento, está aún entre nuestras posibilidades determinar el resultado de esta batalla', dijo Bush.
El mandatario no dio marcha atrás pese a que demócratas y sus propios republicanos trabajan en resoluciones no vinculantes que expresan su oposición al plan anunciado hace dos semanas.
'Nuestro país busca una nueva estrategia en Irak, y les pido que le den una posibilidad para que funcione', dijo el presidente ante la sesión conjunta del Congreso, en la primera vez desde que asumió el cargo que se enfrenta a un Senado y una Cámara de Representantes controlados por los demócratas.
También trató de impulsar una agenda doméstica ante las fuertes críticas por Irak, señalando que el cambio climático era un 'desafío serio' que afrontará reduciendo el uso de gasolina en Estados Unidos en un 20 por ciento en los próximos 10 años e incrementando la utilización de combustibles alternativos.
Asimismo, Bush pidió aumentar el gasto en salud pública para los estadounidenses, crear un programa de trabajadores invitados para los inmigrantes ilegales, y renovar una controvertida ley de educación.
'Como muchos antes que nosotros, podemos trabajar más allá de nuestras diferencias y alcanzar grandes logros para el pueblo estadounidense', dijo.
Con una encuesta de Washington-Post/ABC News que le daba un 33 por ciento de aprobación, el presidente intentó reafirmar su posición y salvar los dos últimos años de su mandato en los que la agenda doméstica estará ineludiblemente ensombrecida por Irak.
Bush rechazó los argumentos de los demócratas para retirar a las tropas de Bagdad y aseguró que Irak sería víctima de una batalla épica entre chiíes y suníes y que el gobierno iraquí quedaría en manos de extremistas si las fuerzas estadounidenses abandonan el país antes de que la capital sea segura.
'Cada uno de nosotros desearía que esta guerra estuviera terminada y ganada', declaró Bush.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder del grupo mayoritario en el Senado, Harry Reid - ambos demócratas -, acusaron a Bush de ignorar a la opinión pública.
'Desafortunadamente, esta noche el presidente demostró que no ha escuchado la única mayor preocupación de los estadounidenses: la guerra en Irak', dijeron.
/Por Steve Holland y Tabassum Zakaria/.*.

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