Más de 10.000 personas de todo el mundo acudieron al enorme suburbio de Kibera - donde viven 800.000 de los más pobres de Kenia - para bailar, tocar tambores, cantar y ondear pancartas en el arranque del séptimo Foro Social Mundial.
El evento, celebrado principalmente en Latinoamérica en el pasado, comenzó en 2001 como un desafío a la concentración anual de líderes empresariales y gubernamentales en Davos, Suiza.
'Hemos venido a discutir problemas que llevan aquí desde los tiempos de la esclavitud, los tiempos del colonialismo, y siguen aquí ahora', dijo el ex presidente de Zambia Kenneth Kaunda, antes de encabezar la marcha en el Parque Uhuru (Libertad) de Nairobi.
Los organizadores dicen que unos 80.000 activistas han descendido a la capital keniata para compartir ideas y abogar por el fin de la pobreza, las reglas de comercio injusto, la deuda y los conflictos.
Detrás de Kaunda, en una soleada mañana de Nairobi, venía una multitud carnavalesca de camellos, niños de la calle bailando, indios con tambores, italianos con guitarras y kenianas sujetando delicadamente vasijas en la cabeza para ilustrar las dificultades a las que se enfrentan las mujeres africanas para conseguir agua.
'Estamos aquí para dar alegría y paz', dijo el hermano franciscano Ettore Marangi, vestido con una sotana marrón y polvorientas zapatillas de caucho. 'Hay que acabar con la violencia en nombre de la religión'.
A foros pasados han asistido líderes izquierdistas como el venezolano Hugo Chávez y el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, pero las estrellas de este año eran la ecologista keniana Wangari Maathai y el símbolo antiapartheid sudafricano Desmond Tutu, ambos galardonados con el Nobel.
/Por Helen Nyambura-Mwaura y Jeremy Clarke/

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