La mujer camboyana que regresó a su casa tras permanecer sola en la jungla durante 18 años no logra adaptarse a la vida entre los humanos y quiere regresar al hábitat salvaje en que ha sobrevivido desde que era una niña.
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Fotos
Prefiere gatear a caminar erguida
"Ella prefiere gatear a caminar erguida" explica Mao Sun, un oficial de policía de Ratanakiri, el pueblo camboyano en que reside la familia de la mujer, a quien se le perdió el rastro una mañana de 1989 cuando llevaba a las vacas a pastar.
Como no hallaron la menor pista sobre el paradero de la pequeña, pensaron que había sido devorada por un animal salvaje.
La semana pasada fue localizada en la jungla, cuando trataba de robar el almuerzo de unos madereros que talaban árboles en la zona. Aunque su padre la reconoció en seguida y ella a él, la joven parece no adaptarse muy bien al modo de vida "humano".
Tenemos que vestirla, y cuando tiene sed o hambre se señala la boca. No habla
Tras pasar dieciocho años sola en la jungla las únicas palabras que es capaz de pronunciar son "padre", "madre" y "dolor de estómago".
Cuando reapareció tenía la piel oscurecida y llevaba el pelo a la altura de los tobillos. Entonces, y aún ahora, los vecinos de otra tribu creen que la joven está poseída por algún espíritu demoníaco de la jungla.




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