'Prefiere andar a cuatro patas antes que caminar como un humano', dijo Mao Sun, jefe de la policía de distrito de la provincia selvática de Rattanakiri, en el oeste del país, donde vive la familia de la mujer.
'Desafortunadamente, sigue llorando y quiere volver a la selva', afirmó. 'No está acostumbrada a vivir con humanos. Tuvimos que vestirla. Cuando tiene sed o hambre se señala la boca', dijo a Reuters por teléfono.
La joven, llamada Ro Cham H'pnhieng, desapareció cuando tenía ocho años junto a su primo mientras cuidaban ganado cerca de la frontera con Vietnam.
Los pobladores pensaban que habrían sido comidos por animales salvajes hasta que fue encontrada la semana pasada por un grupo de guardias forestales cuando estaba intentando robar la comida que habían dejado bajo un árbol.
Con la piel oscurecida y el pelo largo hasta las piernas, era irreconocible aparte de por una cicatriz que tenía en la espalda y que permitió a su padre llevársela.
Después de 18 años en la selva, la policía afirmó que sólo sabía decir tres palabras: padre, madre y dolor de estómago.
Los residentes de la minoría étnica Phnong piensan que la chica aún está poseída por los espíritus diabólicos de la jungla. Han llevado a monjes budistas para que la bendigan y establecido vigilancia las 24 horas en la cabaña de la familia.
En diciembre de 2004, cuatro familias de la misma provincia salieron de la jungla después de 25 años tras huir de la invasión vietnamita que derrocó a los Jemeres Rojos.
/Por Ek Madra /

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