A través del análisis de libros y pasajes bíblicos, el actor llega a la conclusión de que «todo lo que nos han explicado es una farsa para mantenernos ocupados» y por eso pide a su público que se mantenga en el más completo laicismo.
La obra tiene todo lo que se espera de una pieza creada por Leo Bassi: esperpento puro, mucha provocación y gritos. Miles de gritos en un español bastante deficiente y grotesco.
Les gustará a los que sepan entender que el arte es sólo arte y que el mensaje, por ser hiriente, no tiene por qué ser malo.
Ésta no es una obra recomendada para cristianos muy fervorosos (o sí). Arenga contra ilustres personajes bíblicos, busca sus contradicciones y a la vez presenta a los símbolos de la razón para explicar que «otro pensamiento es posible» si leemos unos minutos al día a Descartes, Averroes, Sócrates, Confucio, Kant o Einstein.
* Auditorio municipal de Ceutí. Esta noche, a las 21.30 h. Entradas: 12 euros.
Se viste de Papa
Bassi dice que nuestra sociedad ha vuelto al oscurantismo, a las sectas, a los fundamentalismos y a los esoterismos, gracias a la religión. Cree que, en un mundo tecnológico como el que vivimos, no es admisible que sigamos embarcados en esto. El artista no duda en explicárnoslo vestido con el traje de Papa, levantando la cruz cristiana, haciendo de telepredicador suramericano o explicando la vida de un fundamentalista residente en Texas.

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